La ansiedad
- Cercles Vilassar | Psicología i Logopèdia
- Blog de Psicología para Adultos
La ansiedad
Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado algún grado de ansiedad. Es habitual sentir cierta ansiedad por ejemplo ante un examen importante, o al afrontar una entrevista de trabajo.
Precisamente la activación que experimentamos fruto de la respuesta de ansiedad tiene como finalidad permitirnos afrontar de forma más eficaz estas situaciones, pero ¿qué sucede si esta activación es demasiado elevada, o se alarga excesivamente en el tiempo o se produce de forma reiterada?.
Es entonces cuando decimos que la ansiedad se convierte en patológica. Cuando la activación en lugar de ayudar a afrontar las situaciones más bien nos impide hacerlo de una forma satisfactoria es cuando se convierte en un problema para la persona que lo sufre.
Aunque la respuesta de ansiedad es una respuesta necesaria para la supervivencia, ya que su objetivo último es proteger al organismo, se convierte en patológica cuando el estado de ansiedad hace sufrir a la persona.
En el proceso de activación que produce la ansiedad podemos experimentar diferentes sensaciones o síntomas, algunas son más conocidas pero otras no tan comunes, no las tenemos tan asociadas con la respuesta de ansiedad.
Algunas de ellas son: palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblores, sensación de ahogo, incremento en la velocidad y profundidad de la respiración, sensación de atragantarse, opresión en el pecho, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, confusión, mareo, desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo), visión borrosa, visión de puntitos luminosos, disminución de la salivación, sensación de hormigueo, escalofríos, sudoración u olas de calor.
Cuando la persona sufre algunos de estos síntomas físicos pero no sabe dar una explicación de por qué los experimenta, es normal que aparezca el miedo a perder el control o a morirse, y por lo tanto es lógico que la ansiedad pueda llegar a incrementarse hasta niveles de pánico.
Dentro de los trastornos de ansiedad diferenciamos:
Trastorno de Ansiedad Social: Temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o en la posible evaluación por parte de los demás.
Trastorno de Pánico: Un ataque de pánico lo definimos como una sensación repentina de miedo y temor intenso que sucede sin causa aparente.
Trastorno de ansiedad Generalizada: Ansiedad y preocupación excesivas sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades.
Trastorno Obsesivo Compulsivo: La persona puede sufrir:
- Obsesiones: pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos.
- Compulsiones: comportamientos (p. Ej., Lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. Ej., Rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o conforme a ciertas reglas que debe seguir estrictamente.
- Trastorno por estrés postraumático: Recuerdos vividos, imágenes recurrentes y pesadillas de un evento traumático.
¿Cuándo sería interesante consultar al especialista?
Sobre todo cuando la ansiedad interfiere significativamente en la vida de quien la padece.
Si somos personas que tendemos a reaccionar de forma desproporcionada ante una situación que nos produce malestar.
Si somos personas con tendencia a preocuparnos de forma excesiva por ejemplo por nuestra vida laboral, estudios, familia .., o estamos preocupados por acontecimientos negativos que tememos que puedan llegar a suceder.
También sería indicado para aquellas personas que están pasando por algún proceso de cambio o adaptación en sus vidas y necesitan asesoramiento o apoyo psicológico.
Cuando la persona considere que puede beneficiarse de un proceso terapéutico o apoyo puntual por parte de un especialista.
Cristina Pujol
Psicòloga


