Cómo controlar impulsos agresivos en niños
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Cómo controlar impulsos agresivos en niños.
Los tres primeros años de vida son cruciales. Los límites, durante esta etapa son de vital importancia. Es durante este período que los pequeños aprenden ciertas pautas de conducta y comienza el momento de interiorizar ciertos comportamientos y maneras de funcionar. Es muy importante estar atentos a los síntomas tempranos y no dejar de ejercer la autoridad.
Podemos decir que los pequeños empiezan a:
- Tener conciencia de las cosas, de las consecuencias de sus actos y tener sentimiento de culpa.
- Conocer y saber qué es la empatía (ayudar a los demás y ponerse en su lugar).
- Tolerancia a la frustración (entender el NO, y comprender que a veces, las cosas no son como ellos quieren).
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El comportamiento agresivo en los niños pequeños forma parte del desarrollo normal; todavía están desarrollando el lenguaje, a veces quieren ser "independientes" y les cuesta controlar los impulsos. Por lo tanto, durante esta edad puede llegar a ser bastante normal que se manifieste algún tipo de agresividad.
También, hacia los 11-12 años (en la pre-adolescencia) es probable que vuelva a reaparecer con fuerza esta agresividad. Nos ayudará tener presente y entender este comportamiento como una parte necesaria del crecimiento, y una parte fundamental del proceso de socialización. Sin embargo, es importante actuar y no dejar pasar ciertos comportamientos inadecuados.
Los investigadores observaron que la diferencia en la medida de determinadas partes profundas del cerebro tiende a desaparecer en los pacientes adultos, y por ello consideran confirmado que el TDAH es un trastorno del cerebro fruto de un retraso en su maduración.
La educación emocional y la disciplina positiva nos pueden dar herramientas para actuar con firmeza y autoridad, a la vez que con afecto y empatía.
¿Qué podemos hacer para evitar la agresividad en nuestro hijo?
- Es importante actuar rápidamente. Cuando haga una conducta inadecuada, como pegar, estirar el pelo, morder, etc. le tenemos que hacer saber que aquello no es correcto; que ha "herido" a otra persona, y que tenemos que procurar que no se vuelva a repetir.
- Hay que enseñarle las consecuencias de sus actos ("si pegas, te portas mal y haces mal, no tendrás ciertos privilegios.").
- Procuraremos e intentaremos no ponernos nerviosos (mantener la calma) y no gritar, pero que vea que esta actuación no nos ha gustado y no estamos de acuerdo con lo que ha hecho.
- Es muy importante ser constantes y no caer en el abandono. Ayuda mucho actuar y responder de la misma manera; y en situaciones en público no debemos dejar que nos gane la vergüenza. Al fin y al cabo, si estamos trabajando ciertos aspectos, debemos ser coherentes y ellos tienen que ver que aquello está mal hecho sea donde sea; porque si ve debilidades, se aprovechará.
- Vale la pena enseñar alternativas. Se le puede decir que entendemos que se haya enfadado, pero que no lo tiene que demostrar de esta manera.
- Hay que enseñarle a pedir disculpas y perdón. Es importante que entienda que si ha hecho mal o ha herido a alguien, tiene que pedir disculpas, y que no se debe hacer daño a las personas. Del mismo modo; si tiene un buen comportamiento, está bien, elogiarlo y felicitarle.
Otro de los aspectos que resulta de mucha importancia y que hay que empezar a trabajar desde pequeños, es el autocontrol hacia ellos mismos y los demás. Su impulsividad a veces les lleva a realizar actos poco correctas o muy espontáneos.
Somos los adultos los que tenemos que encontrar el equilibrio para tolerar o no según qué comportamientos según nuestro criterio. No se debe olvidar tampoco que debemos dar ejemplo con nuestros actos; somos el espejo donde ellos se miran y somos responsables de nuestros propios actos.
Si tienes dificultades para manejar la conducta de tu hijo, no dudes en ponerte en contacto con el departamento de psicología infanto-juvenil de nuestro centro.
Laura Raich Expósito
Psicòloga Infanto-juvenil

